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Jacques Maritain (1882 - 1973)

"De ninguna manera el hombre existe para el Estado. Es el Estado el que existe para el hombre."

Así escribió Jacques Maritain en 1951, en su obra El Hombre y el Estado.

Maritain nació en París en 1882. Estudió en la Universidad de París, donde fue enormemente influido por el filósofo Henri Bergson, quien destruyó su escepticismo filosófico, y por el ensayista y novelista Leon Bloy, quien compartió su fe Católica con él. En 1904 se casó con Raíssa Oumansoff, y juntos entraron en la iglesia Católica en 1906.

Maritain fue profesor en París, Toronto y Princeston. Además, realizó una intensa y larga carrera diplomática como embajador francés en el Vaticano y representante de Francia en la UNESCO.

Cuando se convirtió en Cristiano, Maritain pensó que iba a abjurar la filosofía, pero después de descubrir a St. Tomás de Aquino, escribió numerosos libros en los que aplicó los principios de la filosofía tomista a todas las facetas de la vida intelectual. Fiel al ejemplo de St. Tomás de Aquino, las ocupaciones filosóficas de Maritain no hicieron más que reforzar su evangelización. A partir de 1961, año de la muerte de su mujer, vivió con los Pequeños Hermanos de Jesús. En 1970 concluyó su noviciado y tomó los hábitos, y tres años más tarde murió en la casa de los Pequeños Hermanos en Toulouse.

Cuando Maritain dirigió su intelecto a la relación entre el hombre y el Estado, combinó lo mejor de su espíritu filosófico y evangélico: “Durante veinte siglos, predicando el Evangelio a las naciones y enfrentándose a los distintos poderes para defender la libertad del espíritu, la Iglesia ha enseñado la libertad del hombre. Por mucho que los tiempos actuales puedan ser de miserables, aquellos que aman a la Iglesia y a la libertad tienen motivos para alegrarse debido a la claridad de la histórica situación que afrontamos. El gran drama de los días actuales es la confrontación del hombre con el Estado totalitario, el cual no es sino el viejo espurio Dios del Imperio sin sometimiento a la ley que inclina todo a su adoración.”