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Población & Medio Ambiente
¿Está expandiéndose la población humana más rápido de lo que la tierra puede sostenerle? ¿Acaso creó Dios la tierra con límites definidos acerca de que tan "fructíferos" pueden ser los seres humanos y acerca hasta dónde deben "multiplicarse" y "llenar la tierra"? ¿Tiene la persona humana, como ser creado a imagen y semejanza de Dios, alguna obligación para descubrir el potencial productivo de la tierra, o acaso debe limitar sus huellas en la tierra? Esta sección explorará estas cuestiones y enfatizará tanto las necesidades materiales como espirituales de la persona humana, así como su responsabilidad ecológica en mantener la integridad de la creación.
En octubre de 1992 de 1999, la ONU anunció el nacimiento de la persona número 6 mil millones del mundo. El artículo de Ben J. Wattenberg en el New York Times Magazine evalúa la variedad de argumentos en pro y en contra de la "explosión demográfica". Al examinar la amplia gama de mitos estadísticos y las organizaciones burocráticas que los apoyan, Wattenberg saca el sensacionalismo fuera de este tema tan importante y tan actual. El contestar la cuestión de la población toma un poco más que meros cálculos. Necesita de un entendimiento de las personas, culturas, la libertad y la economía. "La Explosión Demográfica Ha Terminado" debe ser leído para poder tener una visión honesta de la controversia ambiental sobre la "población".
La Explosión Demográfica Ha Terminado
Por Ben J, Wattengerg
The New York Times Magazine
23 de noviembre, 1997
La predicción que concibió una generación de alarmistas ahora a sido puesta de cabeza. Pero el prospecto de un planeta vacío está ahora creando sus propios problemas.
Por 30 años, una noción ha dado forma a mucho del pensamiento social moderno: que la especie humana se está reproduciendo incontrolada y ominosamente. En su best-seller de 1968, "La Bomba Demográfica", Paul Ehrlich advirtió que "el cáncer del crecimiento demográfico debe ser cortado", o "nos reproduciremos directamente al infierno". El apareció 25 veces en el programa de Johnny Carson para vender esta idea. La obra "Día 29" de Lester Brown, comparó a las personas con plantas que se multiplican de forma geométrica; en el día 30, el mundo llegaría a su fin. Un estudio del Club de Roma (que renunciaría más tarde) describió como los rapaces humanos "agotarían sus recursos" pronto.
Varias generaciones de niños escolares han sido instruidos de acuerdo a estas ideas; el Departamento de Estado las avala. Un documental de 1992 en CNN (propiedad de Ted Turner), describió el caos global que se veía venir "por el crecimiento exponencial de la población global", y hace algunos días, Turner y su esposa, Jane Fonda, fueron homenajeados en la gala por Cero Crecimiento Demográfico, que predica el mantra del crecimiento demográfico descontrolado. El tema del calentamiento global, ligado al alto crecimiento demográfico son, actualmente, noticias de primera página.
Han sido 30 años de persistentes alarmas. Sin embargo ahora la acumulación de evidencia, tanto de naciones ricas como pobres, sugiere fuertemente que la explosión demográfica se está desvaneciendo. En los primeros días del presente mes, por primera vez en la historia, la División de Población de las Naciones Unidas juntó a expertos demógrafos para considerar aspectos de la caída en tasas de fertilidad. Esta discusión es un paso hacia un cambio cuasi Copernicano en la forma en que nuestra especie se ve a sí misma. Nunca antes habían caído tan dramáticamente, tan rápido y tan bajo por tanto tiempo alrededor de todo el mundo. Las implicaciones potenciales —ambientales, económicas, geopolíticas y personales- son tan monumentales y tan poco claras, para bien y para mal.
La Trama se torna Más Interesante
La caída libre de la fertilidad puede verse mejor en el libro "Prospectos Mundiales de Población: Revisión 1996", un impresionante libre de referencia publicado por la ONU, del cual se sacan la mayoría de datos. De 1950 a 1955, la "tasa de fertilidad global" (en términos vulgares, el número promedio de niños nacidos por mujer durante su vida) era cinco. Eso estaba explosivamente arriba de la llamada tasa de reemplazo de 2.1 niños, el nivel necesitado para prevenir la caída de a través del tiempo de la población, si contar la inmigración. Este espeluznante crecimiento continuó por aproximadamente 15 años hasta que, de 1975 a 1980, la tasa de fertilidad había caído a 4 niños por mujer. Quince años después de eso, la tasa había caído a un poco menos de tres. Hoy, la tasa total de fertilidad se estima que anda alrededor de 2.8, y sigue cayendo.
Cinco niños por mujer; luego cuatro; luego tres; luego menos de tres. Al estimar la población del año 2050, los demógrafos fueron sorprendidos con sus proyecciones. De repente, alrededor del mundo, 650 millones de personas "habían desaparecido". Muchos más desaparecerán pronto. Nunca llegarán a nacer.
Pero, ¿qué de aquellas mujeres en aquellos países en vías de desarrollo —aquellos países donde se dice que la bomba demográfica está más a punto de estallar? Aún allí, la mecha se está extinguiendo. La tasa de fertilidad en los países en vías de desarrollo de 1965 a 1970 eran seis niños por mujer. Ahora es tres, y cae más rápidamente que nunca antes en la historia demográfica.
Estos son números bastante amplios. Consideremos algunas naciones específicas. Italia, una nación Católica, tiene una tasa de fertilidad de 1.2 niños por mujer, la tasa más baja del mundo —y también es la tasa más baja jamás registrada (sin contar hambrunas, plagas, guerras o catástrofes económicas). La tasa de fertilidad de India es más baja que la que tuvo Estados Unidos en la década de los 50’s. La tasa en Bangladesh ha caído de 6.2 a 3.4 —en sólo 10 años.
Las tasas de nacimiento en Europa durante los 80’s, que ya estaban en bajones sin precedentes, bajaron otro 20% en los 90’s a aproximadamente 1.4 niños por mujer. El demógrafo Antonio Golini dice que tales tasas son "insostenibles". Samuel Preston, directo del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de Pennsylvania, recientemente calculó lo que pasaría si la población europea se estabiliza: Europa habrá perdido el 24% de su población. Las tasas en Japón y en Rusia andan también alrededor de 1.4 niños.
En Túnez, una nación musulmana, a lo largo de tres décadas, la tasa ha caído de 7.2 a 2.9. Las tasas son más altas, pero en comparación con años anteriores, están bastante más bajas en Irán y Siria. Las tasas de fertilidad están en picada en muchas (aunque no todas) las naciones al sur del desierto del Sahara en Africa, incluyendo a Kenya, quien durante un tiempo fue considerado el máximo espectáculo de horror demográfico del mundo. México se ha movido en un 80% hacia el nivel de reemplazo.
En Estados Unidos, las tasas de natalidad han estado bajo la tasa de reemplazo durante 25 años. Hubo un pequeño crecimiento al final de los 80’s, pero las tasas han estado en decadencia por los últimos 5 o 6 años. El Centro Nacional de Estadísticas de la Salud reporta niveles sólidamente bajos para 1997, que "continuarán la tendencia negativa generalizada observada desde inicios de 1991" y que serán pronto reflejadas en las proyecciones de la Agencia Estadounidense de Censos.
Esto suena extraño. Después de todo, hemos pasado por medio siglo de explosión demográfica en nuestra historia, y tal crecimiento no ha terminado. Lo que está pasando es que dos poderosas tendencias —la explosión demográfica y el fracaso infantil- están en guerra. Pueden coexistir, pero únicamente por un tiempo. La evidencia reciente esclarece que únicamente una de estas tendencias prevalecerá: el "fracaso infantil".
La explosión demográfica es como un corredor de maratón. De 1750 a 1950, la población global creció de 1 millardo a 2.5 millardos. De 1950 al 2000, crecerá a 6 billones. ¡Impresionante! Sin embargo, el fracaso infantil también es un buen maratonista. En Estados Unidos, durante 1790, las mujeres tenían un promedio de 7.7 niños. Benjamín Franklin relata que vio a los niños "como que fuesen enjambres de langostas corriendo por el campo". Por dos siglos, exceptuando por la ola del "baby boom", la fertilidad estadounidense ha caído constantemente. Desde 1972, la tasa de fertilidad ha promediado 1.9 niños. (Dentro de las tasas más bajas, se encuentran las de la población judía y las de mujeres de raza negra con títulos universitarios.)
¿Explosión o fracaso? Suena contradictorio. Sin embargo, el número de madres potenciales de hoy se estableció hace dos o tres décadas, cuando nacieron, y cuando las tasas de natalidad eran más altas. Y las tasas en las naciones menos desarrolladas, aunque están cayendo rápidamente, todavía están por encima de la tasa de reemplazo. La esperanza de vida ha estado subiendo. Estos factores crean un "momentum poblacional" que automáticamente resulta en más gente —por algún tiempo.
Pronto, sin embargo, reflejando la tajante reducción en fertilidad, el número de madres potenciales será mucho más bajo de lo que anteriormente se anticipó. Lo más probable es que la fertilidad caerá bajo la tasa de reemplazo en muchos de los países menos desarrollados. Ya ocurrió en 19 de ellos, incluyendo Cuba, China, Tailandia y probablemente pronto, Brasil. El momentum luego cambia de dirección. (Un fracaso, como la explosión, se mueve en forma geométrica.)
¿Qué sigue? Existen argumentos, como debería de ser, cuando se trata del futuro. La "proyección variante media" de la ONU muestra una población mundial de 9.4 millardos en el 2050. Por su designación de "media", esta proyección es la más citada. Sin embargo, su supuesto central es cuestionable: que todas las naciones se moverán hacia una tasa de fertilidad de aproximadamente 2.1 niños por mujer para el 2050. Dados los datos actuales, ese escenario no es muy factible. Es más, los expertos de la ONU se reunieron para cambiar algunos de los supuestos en sus proyecciones medias —hacia abajo.
La "variante baja" estima que habrán menos personas: 7.7 millardos en el 2050, y seguirá descendiendo. El supuesto central detrás de esta proyección es que la tasa de fertilidad global caerá a 1.6 niños por mujer. A diferencia de la tasa anterior de 2.1, este no es un dato abstracto. Esta es la tasa actual en las naciones desarrolladas. El supuesto es que, a medida que se modernicen los países, se comportarán como países modernos.
Cuando los demógrafos de la ONU revisen su variante media, hacia abajo nuevamente, el próximo año, no irán tan lejos. Por ahora, se están concentrando en las 51 naciones que tienen el 44% de la población mundial que ya están bajo la tasa de reemplazo. Al mismo tiempo, proyectan que entre el 2010 y el 2015, habrán 88 naciones en esta situación, con el 67% de la población. La División de Población de la ONU es cautelosa —algunos creen que puede ser demasiado cautelosa, aún cuando reconocen la picardía de su tarea. Todas las cuatro revisiones de los 90’s tenderán a la baja. Lo que está ocurriendo es un proceso, no un evento.
Si uno divide la diferencia entre la proyección media y la baja, eso resultaría en una tasa de fertilidad global de aproximadamente 1.85 niños por mujer en el 2050. La población global entonces toparía en más o menos 8.5 millardos de personas y empezaría a bajar. Samuel Preston y muchos otros importantes demógrafos, piensan que eso está bastante cerca de lo que más probablemente pasaría.
¿Qué tan válidos son los cálculos de los demógrafos? Lejos de ser perfectos, y muchas veces controversiales, pero bastante mejores que proyecciones lineales simplistas. Después de todo, las predicciones demográficas de mediano plazo tratan con niñas que ya nacieron. Una niña nacida hoy (1997) tendrá 20 años en el 2017. Conociendo el número potencial de madres que habrá —bastante menor al esperado anteriormente- podemos tener una base sólida para futuras proyecciones.
¿Qué del "baby boom" (explosión infantil) que pasó de imprevisto? Las tasa de natalidad se fueron por los aires de 1945 a 1965. ¿Podría pasar esto de nuevo? Sí. Pero ese boom fue precedido por dos circunstancias inusuales que artificialmente bajaron la fertilidad: una dura depresión económica y una devastadora guerra mundial. En parte, los hijos de este boom, tomaron el lugar de los niños no nacidos anteriormente.
En el pasado, los demógrafos construían gráficas precisas con tasa cayendo al nivel de reemplazo y permaneciendo allí. Sin embargo, los jóvenes adultos que conciben niños, o dejaban de hacerlo, no piensan en una línea invisible llamada "reemplazo". Ellos piensan en una buena vida para ellos y los hijos que escogen tener, en circunstancias nuevas y modernas. Sus acciones individuales recientes han, de forma colectiva, traspasado cual láser, la línea de reemplazo.
¿Dónde se fue todo el mundo?
¿Qué está causando esta carestía de nacimientos? Paul Demeny, editor del boletín Population and Development Review , señala la famosa teoría de la "transición demográfica", la cual el describe como la movida "de la alta fertilidad y alta mortalidad a la baja fertilidad y baja mortalidad, con muchas cosas complicadas y contradictorias pasando en medio".
Uno de los factores principales que empuja esta transición es la urbanización —reflejada en el cambio de querer más niños para ayudarles en la granja a querer menos bocas que alimentar en la ciudad. Dentro de muchos otros factores, se encuentra el incremento en educación de la mujer, los abortos legales, mayores ingresos, desempleo que resulta en bajos ingresos, mayor aceptación de la homosexualidad y más y nuevas aspiraciones para la mujer. Cuando los padres saben que sus hijos sobrevivirán, las tasas de fertilidad caerán.
Estas tendencias hacia la modernización continúan, así como otras nuevas. Por ejemplo, la fertilidad de la gente de raza negra en Estados Unidos es más baja que el promedio nacional; la tasa de natalidad en adolescentes negras bajó en un 20% desde 1991. (Por otro lado, los avances en tratamientos de infertilidad y un pequeño incremento en nacimientos entre mujeres mayores de 35 años, mitigan un poco la tendencia hacia una menor fertilidad.)
La teoría de transición demográfica explica, o al menos describe, el arco descendiente de altas tasas de fertilidad. No hay teoría (por ahora) que explique por qué, cuándo o cómo, las tasas bajo la tasa de reemplazo, de largo plazo, volverán a subir.
¿Entonces qué?
Es un buen momento para especular. Cuando las personas tienen menos bebes y viven más tiempo, la edad media de la sociedad sube. En 1990, aproximadamente un 6% de la población mundial tenía más de 65 años. Para el 2050, ese dato estará en el rango del 15 al 19%, anticipando el "boom canoso". Al tener relativamente menos hijos, la gente de hoy está erosionando la base demográfica que debería pagar sus pensiones al llegar a viejos. En 1955 había nueve trabajadores estadounidenses para mantener a cada receptor del Seguro Social. Hoy hay únicamente tres. Para el 2030, se espera que el número baje a dos.
Para el medio ambiente, el prospecto de menos personas de lo esperado debería ser una buena noticia. El espectro de una explosión demográfica ha sido la palanca de Arquímedes del pensamiento ambientalista: más personas contaminan más, más personas usan más recursos y más afluencia de personas causa más de los dos. Los ambientalistas y activistas demográficos atendiendo los servicios de planificación familiar, se llevan las palmas de este nuevo panorama. (No sin rebatir, sin embargo: otros argumentan que el modernismo, la urbanización, la educación y la riqueza motivada por la economía de mercado han hecho mucho del trabajo.)
Pero las buenas noticias hacen más difícil vender las malas. Por ejemplo, los modelos demográficos usados en los cálculos de calentamiento global, están basados en proyecciones de población de 11.5 millardos de personas. Inevitablemente, estas cifras deben ser revisadas fuertemente hacia abajo, y la amenaza se reduciría. Pero aún si no hay tantos millardos como se esperaba, habrán suficientes para causar un gran desastre. El caso para la exageración ha sido reducido; el caso para el realismo ambiental permanece poderoso.
Consideremos la geopolítica. En 1950, apenas un 32% de la población vivía en "occidente" —las naciones modernas de Europa, Norteamérica y Japón. Hoy, el 20% lo hace, y en el 2050 será más como el 12%. ¿Y qué? Bueno, una gran población es una condición necesaria mas no suficiente para poder e influencia global. India es hoy una potencia global de primer orden. Bélgica jamás lo será.
Occidente ha sido el motor de la civilización moderna, en un empuje inexorable hacia los valores democráticos. ¿Qué seguirá cuando su tajada de la población total sea únicamente 11%? Tal vez mientras se modernizan las naciones menos desarrolladas, ellos asimilarán las ideas de occidente. Quizás el siglo 21 sea otro "siglo estadounidense". Quizás no.
Cambiar los patrones demográficos ofrece una visión dividida del futuro económico. Los negocios existentes tienden a ser más rentables cuando su mercado potencial crece. Por un tiempo habrán suficientes clientes extras que no importa la proyección que se use (dos millardos o más, aún bajo un escenario pesimista). Es más, mucha de la población en naciones desarrolladas está ahora en crecimiento, proveyendo más combustible a la economía de consumo mundial.
Aún así, un mercado doméstico robusto es importante. (Intente construir casas nuevas en un país con crecimiento demográfico negativo). En los últimos 50 años en Estados Unidos, la población se ha duplicado. El crecimiento de la demanda de consumo no continuará. La población de Estados Unidos en el próximo medio siglo probablemente crezca mucho más despacio, quizás menos del 30%, con la mayoría del crecimiento tomando lugar en los próximos 20 años.
Europa puede llegar a convertirse en un pequeño continente de postal con lindos castillos e iglesias antiguas atendidos por gente vieja, con ideas viejas. O quizás se convierta en un lugar más pluralista con aún mayores proporciones de africanos y musulmanes —un prospecto espeluznante para una gran mayoría de votantes europeos.
Eventualmente, la demografía se torna en psicología. Es muy probable que haya mucha más tristeza por delante. Harán falta niños y nietos. En un artículo de la revista The Public Interest titulado "Implosión Demográfica Mundial", el demógrafo Nicholas Eberstadt, de Harvard y el American Enterprise Institute, ve hacia el futuro y escribe que: "para muchas personas, "familia" se entenderá como una unidad que no incluye ningún compañero o contemporáneo biológico" y que podremos vivir en "un mundo donde los únicos parientes biológicos para muchas personas —quizás la mayoría- serán sus ancestros." Habrá muchas personas sin hermanos o hermanas, tíos, tías o primos, hijos o nietos —gente solitaria.
¿Un mundo más solitario? ¿Acaso no es ya lo suficientemente solitario? Algunos observadores dicen que los amigos y los colegas se convertirán "como en familia". No cuente con eso si termina en un asilo de ancianos. Aquellas parejas con dos ingresos y sin hijos pueden ser lindas. Las parejas con bajos ingresos y sin hijos pueden ser trágicas. Los clérigos dicen que los funerales más tristes son de aquellos donde el fallecido no tienen descendencia.
Las políticas "pronatales", así como el nuevo crédito fiscal de US$500 por hijo, son importantes, pero los resultados son inciertos. Y aún ahora, pareciera que nos estamos moviendo hacia una vida más atomizada. Durante el momento de más afluencia en la historia, muchos jóvenes decían que no podrían costear el tener dos hijos. Gente entrada en los 60 años de edad buscan en vano el tener nietos. La adopción, que ya es por sí bastante difícil, puede muy bien complicarse más. ¿Será el resto del mundo como Manhattan, donde esta revista ha reportado ser el lugar donde se ha reportado la mayor concentración de personas viviendo solas (48%) a excepción de una antigua colonia de leprosos en Hawaii?
Primero, la población está creciendo demasiado rápido. Ahora en muchos lugares ha decaído demasiado, demasiado rápido y con expectativas a que la tendencia continué. ¿Hay razón para preocuparse? Sin duda, pero no para desesperarse. Los demógrafos en la conferencia de la ONU no hablaban de un mundo donde las personas no podían controlar su destino. Al contrario, estamos en control y estamos cambiando la forma en que nos vemos a nosotros mismos y al mundo.
Ben J. Wattenberg es un senior fellow del American Enterprise Institute, y el moderador de un programa de PBS llamado "Think Tank" y el autor de "La Muerte de los Nacimientos"
Derechos Reservados © 1997 por New York Times Co. Reimpreso con autorización
