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Mayordomía Ambiental

Los principios para guiar de forma adecuada la mayordomía de los recursos económicos se aplican de igual manera a los recursos naturales. Esta sección examinará perspectivas distintas para la asignación de los recursos escasos de la tierra. También enfatizará una perspectiva económica que sirve tanto las necesidades de la persona humana y mantiene la integridad de la creación, mientras salvaguarda las condiciones morales para una ecología humana auténtica.

Coase, Pigou, y los Derechos Ambientales
Bruce Yandle

Este capítulo es sacado de mi libro: "Sentido Común y Derecho Consuetudinario para el Medio Ambiente". (Ver Yandle, 1997)

Cuando estaba en el segundo año de la secundaria, en 1949, un amigo en clase tenía un excelente trabajo luego del colegio. El trabajaba en el molino de papel del pueblo, ubicado en un gran río que pasaba a través de mi pueblo. El trabajo de mi amigo se miraba bastante sencillo, y pagaba bien. Cada día, el se sentaba en la orilla del río, cerca del desagüe del molino y tomaba muestras del agua, anotando diligentemente los niveles de oxígeno disuelto y otras características químicas.

Considere los siguientes hechos: el río Ocmulgee era un recurso de común acceso. El desagüe era potencialmente dañino para los peces así como para el ambiente general de esa región central de Georgia. Algunas comunidades río abajo obtenían su agua para beber del río, y un gran número de fincas operaban a lo largo del mismo. Tenga en mente que esto fue años antes de que el gobierno federal entrar seriamente en el negocio de control de la contaminación del agua. Durante ese tiempo, no habían estatutos federales que cuidaran los ríos y arroyos de la nación, y habían pocos estatutos estatales rigurosos.

Regrese a la época en que el molino fue planeado. Suponga que se le dan a un economista estos hechos acerca del río Ocmulgee y se le dice que el molino de papel ha de situarse de tal manera que desaguaría desechos consumidores de oxígeno al río. Suponga luego que se le pide al economista analizar la situación, y que ofrezca una política a seguir para ubicar el molino y que comente en los aspectos prácticos de adoptar la propuesta de política como regla general. Muchos economistas, tal como Tom Tietenberb (1992, 51-69) considerarían dos enfoques teóricos para afrontar el problema. El primer enfoque involucra un análisis de externalidades, donde el molino de papel contamina el río, imponiendo costos no deseados en la sociedad, un costo que no entra en los cálculos de rentabilidad del dueño del molino. Este es un problema de costo social.

Siguiendo esta línea de investigación, el no considerar los costos externos, lleva a demasiado papel y muy poca calidad de medio ambiente. Este economista debe estar usando un marco analítico desarrollado por A. C. Pigou (1920), un connotado economista británico cuyas obras fueron publicados a inicios del siglo XX. Pigou argumentaba que la contaminación genera un costo social que debe ser tratado por el gobierno central El propuso un sistema de impuestos, recompensas y regulaciones para resolver el problema. Lo más probable es que, el economista que use este marco, haría uso de impuestos efluentes o regulaciones para controlar los deshechos del molino.

El segundo enfoque que probablemente tomaría algún economista, considera el molino de papel y a aquellos que desean consumir o disfrutar de una buena calidad de agua como parte de un mercado competitivo donde la gente negocia el uso de derechos a esta propiedad escasa. Este análisis no tiene nada que ver con que el contaminador imponga costos en la sociedad, pero tiene mucho que ver con demandas en competencia para hacer uso de algún activo. Si los derechos al activo se definen y asignan a los miembros de la comunidad aledaña al río, entonces aquellos que planean construir el molino deben negociar con los propietarios de los derechos para determinar qué tanto, si algo, ellos podrán desechar en el río. Si los derechos son propiedad del molino, entonces las comunidades existentes alrededor del río deben negociar con el propietario del molino por los derechos a agua de calidad. Nuevamente, la negociación determina la cantidad del desechos que van al río.

Este enfoque se fundamenta en el trabajo del Premio Nobel Ronald H. Coase (1960), quien estableció una forma distinta de pensar acerca del problema del costo social. Usando este marco de pensamiento, un economista podría recomendar una reunión entre los propietarios del molino con otros que tienen acceso al río. Luego de organizar las partes, las negociaciones deben llevarse a cabo. Si los usuarios existentes del río son propietarios de derechos de calidad de agua, el molino debería de adquirir los derechos para poder desaguar cierta cantidad de desechos. Si el molino tiene el derecho a contaminar, los usuarios existentes del molino tendrían que comprar la calidad del agua del molino, pagándole al molino para que limite sus desechos.

Luego de haber ofrecido dos opciones y moviéndose a recomendar, el economista consideraría los aspectos prácticos de ambos enfoques. El enfoque de Pigou fallaría al blanco. Es costoso obtener la información. Es imposible determinar la cantidad óptima de desecho que miles de contaminantes industriales, ubicados a lo largo de cientos de río y arroyos. Pigou reconoció esto al final de su carrera. F.A. Hayek describe los errores de Pigou de la siguiente forma:

"Quizás el caso más instructivo del profesor A. C. Pigou (QEPD), el fundador de la teoría de la economía benefactora —que al final de una larga vida dedicada casi totalmente a la tarea de definir las condiciones en las que el gobierno concede que el valor práctico de estas consideraciones teóricas era algo dudoso porque rara vez estamos en posición para indagar si la circunstancia particular a la que la teoría se refiere, existe en realidad en cualquier situación. No porque él sabe demasiado, sino porque sabe cuanto el tendría que saber para poder intervenir exitosamente, parecería que el economista debería de refrenarse de recomendar acciones de interferencia aislados aún en condiciones en donde la teoría le dice que tales acciones podrían ser en algunos casos beneficiosas."

¿Y qué de Coase? Mientras que la solución de Coase maneja de forma teórica la información del problema, porque las partes involucradas son tomadores de decisiones, puede fallar por los costos de la transacción que podrían emerger si se espera que miles de personas a lo largo del río negocien con múltiples contaminadores. Las opciones de Pigou y de Coase son difíciles de aplicar de manera pura en el mundo real. Esto sugiere dos posibilidades: (1) el molino se ubicará y no hará nada al respecto de la contaminación o (2) la comunidad afectada podría acudir al gobierno para que regule, en la espera que la mayoría de las dificultades inherentes sean vencidas. Dadas las opciones, la regulación ganaría. Coase gana el Premio Nobel y un poco de reconocimiento académico por haber desarrollado un enfoque poderoso para analizar el costo social; los seguidores de Pigou parecen haber ganado la batalla por la política por default.

No deberíamos ser tan rápidos en nombrar a Coase como el perdedor en un concurso al que ni siquiera entró. El ni siquiera estaba desarrollando una prescripción de política ambiental. Al contrario, Coase explica cómo una interpretación apropiada de las fuerzas de mercado, y confiando en el Estado de Derecho, se podría eliminar la necesidad de estatutos especiales para manejar "el problema del costo social", que incluye asuntos ambientales. Al hacer esto, el llama la atención a instituciones que evolución para reducir los inevitables costos que son generados en comunidades. La regulación gubernamental es únicamente uno de los muchos enfoques que se pueden dar al problema. El costo de organizar y administrar la gran cantidad los dictados de las instituciones, si es que existen, puede ser utilizado también.

La evidencia de registros de la influencia intelectual de Coase puede ser vista al contar el número de veces en el que su artículo de 1960 ha sido citado (ver tabla 5.1). Este muestra el conteo anual de citas al artículo titulado "El Problema del Costo Social" para los años de 1966-1995. Incluidos en los datos están las citas al libro "La Economía Benefactora" de Pigou. Los datos de las citas están super impuestos a una cuenta del Registro Federal de páginas para los mismos años. El mapeo de los datos sugiere varias cosas. Uno, que la influencia de Pigou sobre los académicos parece operar en un estado constante. No hay evidencia de que los seguidores de Pigou estuvieran respondiendo al crecimiento de la regulación ocurriendo alrededor de ellos. Las citas de Coase indican lo contrario. Existe una relación sistemática entre las citas de Coase y las nuevas páginas del as reglas federales. Coase reta la regulación de comando y control. La influencia de Pigou parece ser estrecha y focalizada; sus prescripciones armonizan con el surgimiento del estado regulador.

Externalidades, Pigou y Coase: Pensamientos Finales

Este capítulo ha discutido el tema de la contaminación como una externalidad negativa —costos no deseados que pueden ser impuestos sobre partes inconscientes que no tienen voz directa alguna en la decisión del contaminador. Se han descrito dos muy distintos enfoques al problema descrito. La solución de Pigou habla del fracaso del mercado y de la necesidad para una autoridad central para que afine los mercados para que emerja un nivel apropiado de contaminación. Este enfoque llama a la recolección de datos complicados y cambiantes, requiere de traducir esta información en un impuesto o en una regulación, y luego requiere imponer este impuesto o regla sobre el contaminador. Este capítulo consideró algunos de los problemas con este enfoque e indicó que a pesar de los problemas, los impuestos de Pigou continúan siendo debatidos y usados.

Luego de Pigou, el capítulo se movió al análisis de Coase para el mismo problema. En vez de hablar del fracaso del mercado, este análisis buscó la solución en el mercado. Aquí es dónde los costos de transacción son bajos y los derechos de propiedad son claramente asignados. El proceso de mercado puede llevar al alcance de la solución óptima. La solución de Coase toma un enfoque procesal descentralizado, en donde las partes involucradas en el problema recopilan su propia información y la utilizan en la formulación de contratos, como en cualquier otro mercado. La solución de Coase es dinámica. Si las condiciones cambian, las partes pueden revisar su acuerde en el próximo período contractual. No tienen que esperar las elecciones y los cambios en los estatutos nacionales.

En su forma más simple, el enfoque de Coase pareciera ser que encaja un pequeño número de casos en los que las personas involucradas en el problema pueden transar, asunto discutido por De Alessi (1998) en esta colección. El enfoque de Pigou pareciera encajar en un mayor número de casos, donde simplemente existen demasiadas partes como para confiar en contratos y transacciones. Pero antes de saltar a conclusiones acerca de los méritos de los dos enfoques, debemos reconocer que casos de demasiadas partes pueden unirse en asociaciones, clubes u organizaciones de cualquier tipo.

Cuándo se piensa en Pigou vrs. Coase, debemos recordar el propósito de la investigación de Coase; el quería entender un mundo en donde los costos de transacción son positivos. Cuándo investigamos tal mundo, una rica colección de dispositivos que aseguran la calidad son observados. Las reglas de riesgo y el derecho consuetudinario forman una pequeña parte de ese mundo. El capital de marcas, el monitoreo del mercado de capitales, la preocupación por la comunidad y el monitoreo de terceras personas, forma una gran parte. Estas son evidencias de una costos de transacción positivos que limitan la negociación directa de Coase. Dentro de los jugadores mundiales están los gobiernos y otras organizaciones que están inmunes a la competencia y no necesitan asegurar calidad. Es esta parte del mundo a la que realmente se refiere Pigou. Es el gobierno mismo el que debe ser controlado por la regulación gubernamental.

Una primera mirada, que sugiere que el gobierno se enfoque en sí mismo, imponiendo reglamentos de comando y control sobre las empresas gubernamentales y dejar a libres a las fuerzas del mercado para tratar con las empresas privadas y los individuos. Esta parecería ser una prescripción de Pigou. La recomendación asume implícitamente que una autoridad centralizada administrada por sabios economistas benefactores gobernaría el día. Sin embargo, si la teoría de Opción Pública ha logrado enseñar algo, es que el gobierno es endógeno a la economía política. Al prohibir las dictaduras benevolentes, no existe autoridad gobernante. Los resultados están únicamente determinados por procesos, y es en el análisis de procesos en dónde reside la ventaja de Coase sobre Pigou.

Para evitar la trampa de Pigou, debemos enfocarnos en los primeros principios, las normas constitucionales que reconocen las reglas de propiedad consensuadas privadamente, como las discutidas por Richard Wagner (1998). Cuando se acepta el imperio de la ley por consenso, el papel del gobierno se aclara. El gobierno tiene el deber constitucional de proteger los derechos de propiedad y administrar sus asuntos de tal forma que no se impongan costos no deseados sobre los ciudadanos. Cuando las protecciones constitucionales fundamentales se comprometen en aras de la rapidez política, entonces nos encontramos en un mar sin ancla. En lugar de buscar soluciones al estilo de Pigou, que comprometen la protección de los derechos constitucionales de propiedad, debemos buscar un orden que minimice la necesidad de enfoques de Pigou y maximice el dominio de las negociaciones al estilo de Coase.

Nosotros vivimos nuestra vida en un mundo conformado por reglas y estatutos. Existe tensión entre el estado de derecho y el gobierno usando política. Los derechos de propiedad y los procesos de mercado afecta y son afectado por las fuerzas políticas que tratan de hacerse lugar en un sistema social más grande. Las iniciativas políticas inspiradas por grupos de interés se enfrentan a las indomadas fuerzas del mercado en donde los derechos de propiedad y los contratos determinan los resultados. Las nuevas instituciones para proteger los activos ambientales que emergen del mercado se encuentran con las crudas fuerzas de la política y la enmarañada burocracia. Cada día, emerge un nuevo mundo de estos encuentros. Parte del resultado que observamos sería lo esperado por Coase; la otra parte sería de Pigou. Bajo todo esto se encuentra un sistema de derechos de propiedad que continúa evolucionando. Tanto Coase como Pigou nos ayudan a entender este proceso evolucionario que genera una cambiante definición de peleas ambientalistas.

Notas

     

  1. Hayek (1969, 262). En esta discusión, Hayek se refiere al artículo de Pigou de 1954: "Algunos Aspectos del Estado Benefactor", Diogenes 7:6.
  2.  

©1998 Reimpreso con permiso

Rowman & Littlefield Publishsers, Inc.